7 jun. 2011

Linhhni - Capítulo ?: Conec-t


Capítulo ?: Conek-t

Restaurado Imperio Diplomático Méxcio-Tenochtitlan, Distrito Federal
(99.28ºO, 19.34ºN)
02:31 - 23/nov/2010

    El escenario en la imaginación de Isis distaba por completo de la realidad, sin embargo sus palabras parecieran haber sido las más adecuadas posibles pues habían diluido la tensión, juguetonas y simples, daban un respiro a las otras dos jóvenes de la pesada carga de sus fuertes emociones.
    La firmeza de LIINHHN-i, sus recuerdos y conflictos parecieran otorgarle una tregua al sentir el cálido abrazo de la aceptación, un aire de familiaridad como no había sentido desde la pérdida de Isadora y Fermín acogía sus pensamientos y relajaba su siempre vigilante cuerpo.
    Fiorella suspiraba liberada al leer el lenguaje corporal de su peculiar visitante, el miedo por lo que pudiera haber causado la aparición de su compañera de casa se esfumaba para dar paso a una sensación de respaldo, ni siquiera el dolor de su nariz la podía distraer de la sensación de calma del momento que se prolongaba silencioso y dulce.
    La mirada ámbar, que se alternaba entre los ojos cafés de la estudiante de ingeniería y los color olivo de la bailarina, se veía serena poco a poco deja escapar una sonrisa tímida que eclipsa por completo los rastros de su reciente llanto. Así las hermosas facciones de LIINHHN-i lucen, su delicado perfil, su revuelta reluciente cabellera negra, sus simétricas cejas y largas pestañas, su delgada complexión, sus labios ligeramente rosas, su piel clara y tersa, rasgos que su violento gesto había ocultado antes, su genética única la resguardaba de cualquier cicatriz o rasgo de envejecimiento.
    -Fiorella...Isis...gracias- Dice la joven visitante repitiendo la reverencia que hubiera hecho días antes. -Muchas gracias.
    -De nada...¿ah?...- Comienza la chica rubia cortando su seguridad al percatarse de que no conocía a la otra, así que alargando sus palabras se da el tiempo para llamar la atención de su amiga con el codo.
    -Ah, bueno...ella es...- Trata Fiorella incapaz de concluir una respuesta antes de ser interrumpida en su intento.
    -LIINHHN-i...
    -Vaya que encajas en el perfil de amiga de Fio, ni una tiene un nombre normal- Se ríe para luego devolver toda su atención a su amiga lastimada. -Cierto, ¿cómo estás?, ¿ya no sangra?, ¿me perdonas?
    -Si, no está rota, sólo sangra y no es la primera ni será la última vez que he salido herida por ser tu amiga, lo de la cubeta de pintura, la ocasión la mesa del comedor, el incidente del café en mi carro, en fin, ¿quieres que siga?
    -No, ya entendí, perdóname, lo siento muchísimo. Pero, ¿qué hacías ahí atrás?
    -Bueno, eso fue por que me aburrí de estar sentada y...
    -Yo te explico todo- Interrumpe LIINHHN-i con voz firme y calmada.
    Fiorella observa incrédula a quien la interrumpiera tratando de imaginar sin éxito la reacción de Isis al escuchar la misma historia que se le había narrado durante la noche, sabía que ella misma encontraba todo aquello difícil de creer pese a su fe en la visitante.
    -Te lo agradezco mucho “Lin”, pero si no te molesta, ¿me lo explicas por la mañana?- Comenta la joven rubia lanzando un bostezo. -Mucho gusto y buenas noches, que descansen- Concluye dando una palmada en la espalda de su amiga para luego volver a su cuarto.
    Para la preocupada anfitriona resulta una conclusión afortunada. Cuando devuelve la mirada a la otra chica se encuentra con que ésta sonreía ampliamente mirando hacia donde la bailarina hubiera estado.
    -“Lin”.
    -Si, ella hace eso con los nombres- Explica Fiorella sonriendo.
    -¿Confías en ella?
    -Claro, si, ella es una gran persona...
    -Sin embargo temes que le diga la verdad, ¿por qué?- Musita LIINHHN-i.
    -No lo sé.. quizá por que no sé cómo vaya a reaccionar, no es como yo, es muy diferente de hecho...
    -Si tú me pides que no le diga nada, no lo haré- Concluye la visitante para luego dirigirse de nuevo a la puerta de la terraza.
    -¿No te vas a quedar?, puedes dormir aquí.
    -No, gracias, yo prefiero estar al aire libre.
    -Ya veo- Con cierta decepción Fiorella se acerca a la otra chica sosteniendo la puerta que ésta recién abría. -Esta puerta permanecerá abierta de ahora en adelante- Continúa mientras la otra joven sale. Sonriéndole a “Lin”, cuando ésta voltea para despedirse, le muestra una llave que de inmediato coloca en una pequeña maceta en el exterior. -Sólo no le digas a nadie, ¿de acuerdo?
    Sin dar respuesta más que una sincera sonrisa, LIINHHN-i salta sobre el barandal y luego al techo de la propia casa de su anfitriona.
    Por la mañana Fiorella despierta con cierta dificultad por el desvelo de la noche anterior, para cuando baja a la cocina se topa con Isis quien se preparaba un pan con mermelada.
    -Buen día.
    -Buenos días Fio, ¿qué ha sido de...? ¿Lina?
    -Es “Linai”, ella se marchó temprano- Responde la joven de cabello azulado mientras se sienta y sirve leche en un vaso.
    -Qué mal, parece un personaje tan interesante como tú o la niña “franco-chilanga”- Bromea la rubia mordiendo luego su pan. -¿De dónde la conoces?- Continúa con la pronunciación alterada por el bocado de pan.
    -No es la niña “franco-chilanga”, se llama Marie- Ríe Fiorella. -Y ya que mencionas que sólo tengo amigas raras, tú no te quedas atrás, ¿haz pensado en eso?- Continua tratando de desviar amablemente la atención de su amiga.
    -Bueno, pero yo soy de fábrica, mira...- Dice la bailarina estirando su párpado derecho entre sus dedos. -...auténtico color aceituna del Cairo, no lentes de contacto amarillos.
    El sentido del humor entre ambas amigas era pesado, bromeaban con casi todo, sin embargo aquel último comentario había hecho sentir incómoda a Fiorella quien lo demuestra evitando cualquier respuesta mientras trataba de explicarse a si misma por qué aquello le había molestado.
    Percatándose de aquella reacción la otrora juguetona chica torna su gesto un tanto serio, aún cuando no estaba del todo segura de haber ofendido a su amiga, era de las pocas personas con quien procuraba no excederse, pues aún cuando la propia Fiorella era en ocasiones muy agresiva en su sarcasmo, parecía siempre saber cuándo detenerse.
    -Oye, lamento haberte golpeado con la puerta, ¿aceptarías como disculpa barra libre hoy en la gran re-inauguración de “Egypto”?, pasé la semana entera con el jefe y Sao decorando el lugar, sé que te gustará más que antes.
    -Sabes que no bebo mucho, eso te va a salir muy barato- Responde en tono jocoso la joven de gafas leyendo entre las líneas de la propuesta una disculpa de su amiga por el comentario anterior.
    -Aunque hay truco.
    -Ah, déjame adivinar, ¿quieres que vaya a ver todo lo que tenga que ver con cables?
    -No, yo de ninguna manera te haría tal cosa, es Johanes quien quiere que vayas.
    -Ok, ok- Contesta Fiorella muy sonriente. -Desayuno, me arreglo, y nos vamos.

    Poco más de un año antes el bar Egypto había abierto sus puertas en la Ciudad de México, en una de las zonas más socorridas para el entretenimiento, su temática mezcla de rasgos del antiguo Egipto y decoración moderna, así como su servicio y espectáculos lo habían hecho rápidamente famoso entre los jóvenes estudiantes de instituciones cercanas, entre las cuales se encontraba el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, una de las más respetadas universidades del país.
    -Fio, ¿qué tienes que hacer hoy por la noche?- Pregunta Marie acercándose a la citada amiga mientras ambas se preparaban para salir a almorzar tras una de las clases que compartían pese a sus distintas carreras.
    -Pues...si consideramos que hay que terminar lo que acaba de dejarnos “el zombi” de tarea y mis proyectos de fin de semestre como intrascendentes: nada.
    -No puedes vivir entre libros toda tu juventud, así que, ¿nos vemos a las ocho?
    -Te lo agradezco Marie, pero en verdad tengo mucho qué hacer además...
    -Además es viernes, lo que no hagas hoy puedes hacerlo durante todo el fin de semana, prometo no molestarte los demás días.
    -Yo...-Fiorella suspira percatándose que no había forma de negarse ante el sonriente gesto alegre de su amiga. -Tú ganas nos vemos a las ocho...¿qué plan tienes?
    -¿Ves?, no es tan difícil. Hay un lugar que quiero conocer, me han hablado muy bien de él, se llama Egypto, es un bar nuevo cerca de aquí-
    -Ya veo, si quieres para que no vayas hasta tu casa podemos irnos a mi departamento-
    -Tengo que ir con mamá si no con gusto, bueno, ya estando de acuerdo, nos vemos al rato Fio-
    -Si, nos vemos-
    Ambas parten en direcciones separadas, Fiorella continua hasta la cafetería de la escuela con cierta decepción pues esperaba almorzar con su amiga, pues aún cuando rara vez le pesaba la soledad, algo en la charla le había hecho sentir cierta nostalgia.
    Hacía ya más de seis años que vivía separada de su familia, sus diferencias con sus dos hermanas y su madre habían sido la principal causa, su padre continuaba pagando su escuela y apoyándola con depósitos puntuales cada mes, sin embargo ella sentía una completa indiferencia de su parte, pues la llamaba sólo para reuniones familiares y fechas especiales.
    Continuó así su jornada escolar perdida en sus pensamientos, lo que nunca la había distraído de los estudios, pero si quizá, de las relaciones con otras personas pues eran pocas aquellas a las que llamara amigos.
    Marie llega a su departamento al menos media hora tarde de la cita que habían hecho, lo que no era de ninguna manera raro para Fiorella quien ya estaba acostumbrada a los hábitos de su amiga.
    -¿Y bien? ¿Está a una distancia que podamos caminar o llevamos coche?- Pregunta la anfitriona a la recién llegada.
    El pequeño departamento se encontraba en una de las zonas más exclusivas de la ciudad, pero la razón de Fiorella para escogerlo distaba mucho de ser opulenta, sólo trataba de vivir cerca de su escuela pues aunque tenía automóvil, el tráfico de la Ciudad de México era razón suficiente para evitar utilizarlo.
    -Depende, ¿Crees que estés en condición de manejar cuando salgamos?- Bromea Marie
    -Como si alguna vez me hubieras visto cayéndome de borracha.
    -Bueno el año nuevo de...
    -¡Quedamos que olvidaríamos eso!-
    Ambas bromean mientras salen y suben al automóvil.
    -¿Y qué tiene de especial Egypto?- Pregunta Fiorella mientras se coloca el cinturón de seguridad.
    -Tienen un espectáculo, hay una chica que baila break dance, he escuchado que es muy buena.
    -Qué raro, pero es algo que tengo que ver.
    Para cuando llegan al lugar éste ya se encuentra bastante poblado, carteles en la entrada anuncian el espectáculo del lugar: “The 1001 Break Nights”.
    -Vaya que está lleno-
    -Si, qué bueno que reservé...-Dice Marie mientras alza la mano haciendo señas a un grupo de personas que llegaban.
    En contraste con la solitaria forma de ser de Fiorella, Marie parecía atraer grupos de amigos, en parte por su peculiar origen y extrovertida forma de ser.
    Aún cuando varios de los recién llegados compartían clases con Fiorella, poco la conocían y poco le hablaban en horario escolar, y era muy escaso o nada lo que la estudiante de ingeniería hiciera por cambiar tal situación pues aunque los saludaba y trataba respetuosamente, rara vez les dirigía la palabra para otro asunto que no fuera escolar.
    Marie sin embargo no se olvidaba de su amiga quien más de una vez la hubiera sacado de apuros en la escuela, y aunque mantenía charla con todos en la mesa, se sentaba siempre al lado de Fiorella y charlaba con ella conociendo su forma distante de actuar con otras personas.
    Para cuando el evento de la noche se acerca se escuchan anuncios por las bocinas del lugar la voz de una joven: “En el tiempo de los faraones eran la música y el baile lo que a los dioses se ofrendaba”
    La pista de baile del lugar se oscurece por completo, luego, al compás de la música luces empiezan a danzar revelando al centro de la pista a una chica de delgada complexión y cabello rubio vestida con ropa de tinte moderno pero con tintes y motivos del antiguo Egipto, su peinado y maquillaje un tanto estrafalarios la volvían una imagen interesante y llena de contrastes, vívida, colorida. Conforme la música se acelera y llena de ritmos el delgado cuerpo de la joven comienza a revolotear en pasos sencillos que se complican poco a poco para dar paso a impresionantes acrobacias al compás de la música, al contrario de lo que su apariencia dictara, la condición física de la joven rubia era digna de admiración, pasos en su baile eran al parecer de muchos hasta ese momento exclusivos de un bailarín varón, sin embargo sin perder la gracia femenina, incluso otras tantas de sus acrobacias parecían reservadas a la gimnasia más complicada.
    La gente del lugar observaba en silencio, impresionados todos al ver tan magnífica maestría en la ejecución de la chica que sin dificultad desafiaba una y otra vez a la gravedad, aún cuando delgados, sus brazos sostenían sin dificultad su peso en el aire mientras giraba, incluso balanceándose de a momentos en uno sólo de ellos.
    Para cuando la música comienza a desvanecerse igualmente la danza se atenúa hasta terminar en una estática reverencia al público que reacciona estallando en ovaciones, silbidos y aplausos.
    Tras un par de caravanas, la joven se retira saludando alegremente a todos.
    -No puedo creer lo que acabo de ver- Comenta atónita Fiorella a su amiga.
    -Es mucho más impresionante de lo que imaginé, la chica es una maestra.
    -No es posible que una mujer haga eso, ¿ya vieron que no tienen nada de...?- Comienza despectivamente a decir uno de los jóvenes en la mesa.
    -¡Cállate Juan!, No digas pendejadas- Dice una de las chicas en tono furioso.
    -Ana tiene razón güey, que tú no puedas ni dar un paso sin cansarte no quiere decir que todos somos iguales- Agrega otro de los presentes causando risas en toda la mesa.
    -Además, es obvio que es una chica y aunque no lo fuera, no tienes por qué restarle mérito sólo por eso, ten más respeto por favor- Agrega Fiorella muy molesta, atrayendo la atención de todos pues eran las únicas palabras que hubiera dirigido al grupo entero en la velada, luego se levanta de la mesa despidiéndose a penas de su amiga y distantemente de otros en la mesa.
    Mientras camina hacia la salida Marie la alcanza.
    -No hagas caso de lo que diga ese tonto, quédate un rato, hay alguien a quien quiero que conozcas.
    -No puedo Marie, no soporto a gente así, y no quiero terminar diciendo algo peor, es decir son tus amigos y yo...
    -No, no todos en la mesa los son, y créeme que ese tipo es uno de los que no, si quieres nos vamos a otra mesa.
    -No lo sé Marie, no quiero arruinar tu noche.
    -¿Todo bien señoritas?- Interrumpe un hombre alto de bigote, y cuyo atuendo lo delataba como empleado del lugar, asustando un poco a las jóvenes por su intempestiva aparición.
    -Si, gracias- Contesta tímidamente Marie.
    -Correcto, que sigan pasando buena noche- Comenta él y se aleja.
    -Qué miedo- Dice Fiorella mirando junto con su amiga al tipo alejándose, ambas con visible gesto de sorpresa.
    -Si...¿entonces?, ¿te quedas un rato más?, no me dejes sola, menos ahora que tengo miedo del sujeto bien grande- Dice la joven de acento francés causando que las dos rían.
    -Ya nos vamos Marie- Interviene una de las chicas que hubiera estado en su mesa. -Esteban y Juan estaban por pelearse, entonces mejor nos llevamos a este güey antes de que cause más problemas-
    -De acuerdo, nos vemos.
    Ambas miran con incredulidad a una parte del grupo retirarse.
    -¿Fue algo que dije?- Comenta Fiorella, ambas vuelven a reírse a carcajada suelta mientras regresan a la mesa con los restantes.
    -Perdonanos Marie, nosotros los invitamos, pero no sabíamos que iba a venir ese pendejo, la neta que a nadie nos cae, pero como anda con la hermana de Irma siempre se nos pega- Dice uno de los jóvenes en la mesa.
    -No pasa nada, no todos pueden ser adorables como yo- Bromea Marie.
    -Tú también perdonanos Fiorella, nunca vienes y cuándo si; te toca aguantar esas cosas.
    -No, no te disculpes, tú no hiciste nada, yo me disculpo por mi reacción, tal vez exageré.
    -Nada de eso, estás en tu derecho, y pues hiciste lo que todas queríamos hacer- Comenta una de las chicas restantes en la mesa, y quien hubiera sido la primera en responder antes a la agresión de Juan
    La velada continúa entre charlas, teniendo Fiorella más participación que antes.
    Durante un rato Marie se ausenta, preocupando un poco a su amiga, sin embargo vuelve a la mesa sorprendiendo a todos pues se hacía acompañar de la bailarina estrella del lugar.
    -Todos, les presento a Isis; Isis, te presento a todos-
    -Hola, mucho gusto, gracias por venir, espero se la estén pasando bien-
    -No manches, somos tus fans, qué bien bailas- Comenta uno de los presentes.
    Otros halagan igual a la joven quien se sienta un rato en su mesa adueñándose rápidamente de la charla.
    -No creas que no como, estoy flaca pero sale caro mantenerme- Dice Isis riendo con todos al responder a una pregunta. -Tenemos en realidad poco tiempo de haber abierto pero Johanes ya está endeudado por tratar de mantenerme, antes estábamos en un bar similar en Río de Janeiro, pero las cosas allá se pusieron un poco feas, comenzamos a tener problemas con algunos mafiosos, por eso nos mudamos para acá-
    -¿Y si conocen Ciudad de México?, seguro que es peor acá- Comenta uno de los chicos riéndose.
    -Si, eso nos han dicho, pero, hasta ahora ha sido muy tranquilo, y tanto al jefe como a mi nos gusta esta ciudad, así que tendrán Egypto para rato-
    -¿Y de dónde eres Isis?- Continúa el chico.
    -Ah, pues del mundo, nací en Egipto, luego viví un tiempo en Sudáfrica, y luego, cuando me mudé a España conocí a Johanes y su proyecto de bar en Río de Janeiro parecía interesante siguiéndolo desde allá es como llegué hasta aquí-
    -Vaya que haz vivido, yo no hubiera adivinado, hablas perfecto español, es decir, el español de acá, bueno, de México, ¿me entiendes verdad?- Con cierto nerviosismo el joven dice casi tartamudeando.
    -Si, me han dicho, creo que soy buena para adaptarme, y más me vale si quiero seguir de gira por el mundo, ¿no?, hay muchos lugares que quiero conocer y vivir-
    Una pregunta tras otra la fascinación de todos los jóvenes en la mesa crecía, sin mayor dificultad Isis, se había apoderado de la atención, su carisma y sus palabras no habían tardado en conquistar a más de uno de los presentes.
    Rubia por naturaleza y de expresivos ojos color aceituna enmarcados por un maquillado discreto pero exótico al estilo del antiguo Egipto, la joven bailarina tampoco carecía de belleza física, pues su peculiar nariz recta, aún siendo extraña. parecía encajar a la perfección con su complexión y demás facciones, una pequeña gema púrpura en forma de diamante se sostenía sobre su piel debajo de su ojo derecho; su peinado tan atípico como casi todo en ella, dos colas de caballo invertidas sostenidas por pasadores cubiertos de figurillas se alzaban desde detrás y por encima de su cabeza mientras que cubriendo parte de su rostro colgaban cuatro mechones deliberadamente simétricos, varios anillos de formas diferentes y un conjunto de pulseras doradas en cada mano decoraban su juguetón lenguaje corporal resaltado por el barniz en sus uñas al color de sus ojos. Otros extraños adornos como una serie de gargantillas doradas que recordaran un poco a los usados por algunos aborígenes africanos, un arete colgando de su ombligo y una pulsera en forma de ojo justo debajo de su hombro izquierdo complementaban su extravagante manera de vestir.
    Los tres varones sentados en la mesa la miraban buscando cada detalle posible, lo que para las chicas presentes no pasaba desapercibido pues incluso bromeaban sobre ello sin que los otros lo notaran.
    -Ha sido un poco difícil encontrar gente que trabaje con nosotros, Johanes es muy exigente a veces y al principio parece un ser humano horrible, pero en realidad es buen tipo pese a todo, a menos claro que alguien esté haciendo revuelta en el bar, entonces si deja de ser el amable “jefazo”, justo ahora buscamos quien nos ayude con todo lo que tenga que ver con cables, pues el sistema de sonido es rentado pero vamos a comprar uno y necesitaremos quien lo instale y nos dé clases a un montón de analfabetas de la tecnología.
    -Bueno, yo creo que conozco a la persona indicada Isis- Comenta Marie.
    Sospechando la conclusión de su amiga, Fiorella casi se ahoga con un trago de su bebida al sentir la mirada de la otra acercándose.
    -¿Ah si? ¡qué bien!- Comenta la invitada de la mesa.
    Finalmente con los ojos de Marie mirándola, la joven estudiante de Ingeniería en electrónica con claro nerviosismo y rubor trata de negar discretamente con el gesto.
    -Fiorella, ella es ingeniera en electrónica, sabe mucho de eso y bien podría ayudarles Isis, además nadie en esta mesa podría negar lo dedicada que es.
    -Bueno...yo...estoy...apenas estoy estudiando...no he terminado la carrera...y...bueno...éste...yo no sé si sea la indicada para ello- Dice como centro de la atención la joven de gafas titubeando en sus reacciones y con trabajos para articular su respuesta.
    -Si, ya sospechaba yo que tú eras una genio incomprendida, Fiorella, ¿te interesa el trabajo?
    -¡Si!...es decir...no sé...yo, no sé si pueda...y...
    -Bueno, eso lo decidirá el jefe, si tienes tiempo mañana antes de las seis que abrimos puedes venir a charlar con él.
    -Gracias Isis...será un gusto...