20 nov. 2013

Te controlan...

    Te impusieron una religión que te enseña a agacharte para que no mires a un gobierno que pretende estar sobre ti.

    Te hicieron creer que la belleza se relaciona al estatus social y el valor de una persona con el de sus pertenencias.

    Te han dicho que el valor nace de la hombría y la fragilidad de la feminidad.

    Te dijeron que las relaciones humanas se limitan a dos polos.

    Te embarcaron en una rutina que no quieres ni necesitas.

    Te amenazaron con un dios que castiga las preguntas y fabrica las respuestas.

    Te contaron una historia en que los buenos son los que tienen más armas y los malos los que se defienden con piedras.

    Te enseñaron que la frontera tras la que naces te hace diferente de los que nacen tras otras.

    Te muestran día a día que lo utópico es siempre imposible.

    Te inculcaron que madurar es dejar de soñar con cambiar el mundo y dejar de jugar en él.

    Te callan las ideas mientras te gritan las convenciones.

    Te encierran con un sistema económico que te obliga a desperdiciar tu vida buscando sobrevivirla.

    Te dijeron que las artes eran un pasatiempo y el trabajo una vocación.

    Te cegaron de la belleza de la naturaleza con la máscara de lo metafísico y lo artificial.

    Te ensordecieron de escucharte a ti mismo en silencio inundando de distracciones tu vida.

    Te alejaron de tus hermanos, los demás animales, para que los lastimes sin remordimiento.

    Te arrancaron de la comunidad exigiéndote que compitas contra tu prójimo.

    Te obligaron a ver el mundo a través del filtro que llaman medios masivos.

    Te quitaron tu individualidad uniformándote con la moda.

    Te robaron la esperanza de cambiar la historia diciendo que eres solo uno y no eres suficiente.

    Te han saqueado lo que ganas disfrazándolo con causas nobles.

    Te golpearon con ideales que no compartes, siendo tan joven que no lo notaste.

    Te hicieron fingir ser lo que ellos quieren que seas hasta el punto de olvidar quién eras.´

    Te forzaron a defenderlos a ellos haciéndote creer que te defiendes a ti y tu calidad de vida.

    Te mintieron tanto que te hicieron a ti mentiroso, y a la mentira una virtud comercial.

    Te ignoraron tanto que te hicieron ignorante a ti y de la ignorancia un sinónimo de felicidad.

    Todo ésto y mucho más te hicieron, y te lo siguen haciendo y tú sigues permitíéndolo por ninguna otra razón que porque así lo hacían y así lo hacen y así lo harán; o al menos, eso dicen.

    ¿Quienes son ellos?

    No son los gobiernos, no son las televisoras o las iglesias; son tus padres, tus hermanos, tus amigos, y todos nosotros, todos aquellos que estamos tan inmersos en éste mundo que se nos está olvidando que atrás de las naciones, los partidos, el dinero, las religiones, las guerras, la publicidad, las noticias, el comercio, los negocios, la educación, las leyes y la moral; no hay nada más que otros como nosotros, otros humanos idénticos, iguales a los que tenemos a nuestro lado; solo eso, otros humanos, que son nuestros hermanos genéticos, que proceden de la misma rama y capricho de la evolución, que pertenecen al mismo, y nuestro único, planeta.

    El mundo no cambiará con "encontrar y destruir a los malos", pues no existen, somos todos, y a la vez nadie pues ya no sobrevive ninguno de los fundadores de las ideas mayoritarias con que se rige el mundo actual, sólo quedamos los seguidores de dichas ideas; ninguna de ellas nació como un macabro plan, de hecho la mayoría de las ideas que rigen a la sociedad tenían mucha validez y lógica para el tiempo en que se escribieron, pero actualmente ya no se pueden aplicar a un mundo con tanta gente, recursos naturales en peligro y diversidad cultural coexistente.

    No hay solución sencilla, pero se debe empezar por entender qué está pasando y por qué; las ideas del pasado te controlan, y las ideas no se pueden combatir con armas, sino con otras ideas; no hay otra manera, el mundo necesita ideas, y para ello se necesita gente que las tenga, y para que haya gente así se necesita que primero romper con las ideas actuales.

1 nov. 2013

Calaverita de la calavera que sabe de la muerte pequeña.

Estaba la catrina, de pié ante una elegante cantina.
De ella emergen dos amantes que con pasos inconstantes;
llegados a un auto se detienen y estrujan en un abrazo.
De a poco escala de la holgura a pasión con locura.

Se les ve en la mirada que ya no pueden esperar
Mientras por las calles raudas las luces dejan de pasar
Su pálida pasajera se limita a observar
Al final del viaje su morada los acoge
Y les abre paso hasta la pieza en que se vuelven a tocar.

La huesuda observa con ansia inucitada,
pues aquella escena le es tan común como ajena
sus huesos tiemblan de ganas,
de tener piel la tendría en llamas.

"Cada vez que me toca llevarme debutantes"
Dice para si la elegante muerte.
Y así sigue hablando, con voz fuerte.
"Me arden las manos por los cuerpos calientes"

Se acerca a los amantes para el alma de alguno tomar;
sin embargo, el humor le cambia con los besos y caricias
invisible y ajena a ellos comienza a participar
con dulces tactos, de ambas presencias a cuál más.

Por su parte la pareja no para de amar
sintiendo roces que les regalan tiernos escalofríos
la flaca hermosa en su vestido largo sin escondrijos
siente no poder contenerse más y comienza a cantar

"Una noche más en que salgo a trabajar para con una vida o dos terminar"
"Una pareja más cuyas caricias me podrían sobornar"
"Pero a ambos me los llevo, no por hambre sino por miedo"
"De que un día yo me muera, en pequeño, al encontrar quién me quiera"
"Quien me regale piel para cubrir mis huesos y un manto de caricias luego"
"Sepan que sola me siento"
"Pues siempre, al final, sola me quedo"

La pasión en rubores y el sudor en nervios,
los amantes culminan la danza
y ya ninguna prenda les calza.

Rendidos al climax cada uno de su sexo,
Se acurrucan en un abrazo convexo
Si bien cualquiera que los viera los tomaría por dormidos
En ese día, con ese trío insospechado: ambos, fallecidos.