21 ene. 2013

Linhhni - Capítulo ?: Los colores del viento


Capítulo XI: Los colores del viento

Restaurado Imperio Diplomático Méxcio-Tenochtitlan, Distrito Federal
(99.28ºO, 19.34ºN)
13:20 - 23/nov/2010

    La casa de Fiorella e Isis se encontraba en total silencio por la ausencia de sus habitantes, ambas hubieran partido un par de horas antes hacia Egypto. Oculta en la calma, caminaba LIINHHN-i sin hacer sonido alguno, olfateando, tocando los muros, abriendo puertas y cajones por todo el lugar con remarcado cuidado en cubrir todo rastro de sus actos. De a ratos en cuatro patas, la extraña joven escudriña cada rincón como si buscara algo tan pequeño como un alfiler evadiendo las ventanas y con pisadas tan imperceptibles como las de un felino. Haciendo gala de memoria fotográfica retira todos los discos de un librero en el cuarto de Isis y tras revisar el mueble los coloca de nuevo en el exacto orden en que los había encontrado.

    El Valhalla se estremece con el sonido de gritos y disparos, decenas de soldados dan casa al último producto del experimento del InfiniGen en los corredores y salas del tercer piso del complejo.
    La joven homínido se esconde en un estrecho conducto de aire tras huir de un contingente de militares, su cuerpo entero cubierto de sangre ajena a penas muestra unos cuantos rasguños que poco a poco se cierran mientras toma aliento escuchando el caos fuera de su escondite, cuidadosamente extiende el mapa con que se estaba guiando para leer en él una nota dejada en tinta roja al lado de un burdo dibujo en forma de mariposa: “Busca la mariposa del color de tus ojos, está rota, sólo queda un pedazo, está en el ala central del piso 3, tienes que llevártela y destruirla”
    A penas termina de leer, dobla el mapa velozmente al tiempo que se apresura a salir rauda del conducto para quedar a espaldas de media docena de soldados que sin si quiera tiempo para voltear la mirada caen al suelo convulsionándose violentamente luego de que fueran picados cada uno varias veces en cuello y rostro por un enorme aguijón de escorpión en la punta de una cola similar a la de una rata.

    Al menor sonido proveniente del exterior de la casa LIINHHN-i se quedaba estática mirando en aquella dirección por un instante para luego continuar la búsqueda que pareciera carecer de objetivo pues dejaba tras de si todo aquello que encontraba sin mostrar señal de interés, frustración o molestia.
    Meticulosamente había registrado ya toda la casa comenzando y terminando en el cuarto de Fiorella, allí se detiene observando desde el centro de la habitación cada rincón con especial atención en los múltiples dibujos pegados en las paredes, recordando así el que le había sido regalado, lo saca de una de las bolsas de su pantalón y desdoblándolo cautelosamente se queda luego con la mirada clavada en él.

    Desde una ventilación la creatura de ojos ámbar observa un cuarto vigilado por cuatro soldados que discuten acaloradamente sobre lo inútil de su labor en consideración con la crisis que pasaban las instalaciones, escasamente tres metros separaban a dichos individuos de la rejilla desde la que eran observados, sin embargo, el primer y estruendoso intento de salir de la creatura dobla hacia fuera sólo parte del tejido metálico sin hacer espacio suficiente cruzar llamando de inmediato la atención de los custodios quienes abren fuego contra aquél pequeño espacio. Encerrada al frente y con un largo y estrecho conducto a sus espaldas, LIINHHN-i puede hacer poco por escapar de varios de los certeros disparos decidiendo así lanzarse de nuevo al frente logra vencer la rejilla y salir, sin embargo a penas se incorpora y sin entender cómo, su vista queda cegada por completo, se siente mareada y sin control alguno de su cuerpo mientras éste cede a la gravedad carente de fuerza, mientras cae recupera poco a poco su mirada borrosa, trémula y sin profundidad, para mirar el techo al tiempo que se desploma hacia atrás azotando su peso entero sobre su espalda.
    En el suelo, incapaz de moverse y con todos sus sentidos confundidos, vagamente escucha a uno de los soldados festejar, los otros se escuchan acercándose, los disparos se habían detenido un instante antes, los hombres discuten mientras uno de ellos da una fuerte patada en el vientre de la caída, lo que ella escucha pero no siente, la claridad de su vista junto con sus otros sentidos vuelve de a poco y su cuerpo se agita en espasmos a lo que los sujetos reaccionan alejándose y apuntándole de nuevo. Sin embargo ella no controlaba lo ocurrido, no podía pensar, no sentía nada.

    Suspirando LIINHHN-i se sienta en el suelo sin perder de vista aquél dibujo que Fiorella le había dado, se queda así largo tiempo, el rostro sereno, la respiración relajada.
    -¿Por qué no eres como los otros humanos? ¿por qué los demás humanos son tan diferentes de mamá y papá?
   Guardando el dibujo con la misma precaución con que lo hubiera sacado se acomoda y abraza sus piernas con la mirada perdida, sin gesto alguno comienza a silbar los mismos sonidos de un jilguero.

    Frente a la entrada del ala central del tercer piso del Valhalla, ante las incrédulas miradas de cuatro soldados yacía el cuerpo de la prófuga creatura, un disparo más afortunado que certero había hecho entrar una bala en el ojo derecho de la joven que al instante se había desplomado, un creciente charco de sangre rodeaba cual halo la cabeza de la víctima que tras unos instantes inmóvil comienza a temblar mientras espasmos recorren su cuerpo y agitan sus extremidades con creciente frecuencia; los espectadores apuntan sus armas de nuevo pero uno de ellos los disuade con un movimiento para luego acercarse sin perder la guardia. LIINHNN-i vuelve poco a poco a escuchar, a ver, aunque la primera sensación que llena sus sentidos es un terrible dolor mientras su gusto le revela sabor a plomo, pólvora, sangre y carne quemada, su escasa conciencia devuelta le hace intentar torpemente alcanzar el mapa en el suelo que escapa de su alcance por centímetros murmurando a la vez: “Mamá...” “Papá...”.
    Los soldados se llenan de pavor al escuchar la voz humana y débil de la creatura que parecía contar sus últimos momentos de vida. Aquél más cercano se inclina a tomar el papel que trataba de alcanzar la agonizante joven.
    Con desesperación LIINHHN-i intenta hacerse obedecer por su brazo queriendo evitar el extraño tocara si quiera el papel, pero su control sobre su cuerpo vuelve despacio por lo que a penas puede dirigir y alzar el brazo, sin embargo, en el momento mismo que el soldado toca el papel su fuerza entera parece volver en un instante, una ira incontenible nubla sus pensamientos y como si de un tigre agazapado se tratara, salta desde su indefensa postura para morder el cuello de aquél sujeto con fuerza tal que los otros presentes escuchan huesos crujiendo y un ahogado quejido que a penas gorgorea antes de apagarse. Reaccionando cuan rápido les permite la sorpresa levantan sus armas para apuntar, lo que sin embargo parece hecho en cámara lenta en comparación a los movimientos de la joven que avienta el cuerpo de su primera víctima hacia uno de ellos al tiempo que sus manos, coronadas con largas y afiladas garras, se clavan hondamente bajo las quijadas de los dos restantes a quienes jala violentamente para estrellar sus cabezas, los cascos retumban pero ambos usan desesperadamente sus manos para tratar inútilmente de evitar la asfixia causada por las profundas heridas en sus cuellos, el último ileso de ellos, a penas se deshace del cuerpo que hubiera caído sobre él es abatido con una mordida en el cuello.
    Cuando la joven se incorpora para entrar a la antes custodiada habitación, revela en su rostro la falta de uno de sus ojos dejando en su lugar una carnosa cavidad en que venas se veían latir aceleradamente aclarando el tejido rápidamente, luego de entrar al lugar y dar unos pasos, no sólo su ojo se encontraba recuperado, si no su cuerpo entero, sin embargo el sabor a quemado y pólvora, y una sensación extraña en su cabeza la hacen tambalearse hasta quedar a penas apoyada en la pared, sangre corría desde su recién recuperado ojo goteando sobre el papel en su mano sin que pudiera evitarlo.

    La melódica reflexión de la visitante se prolonga mientras su mirada se concentraba en una fotografía pegada en la pared, prácticamente oculta tras hojas con dibujos. En ella una Fiorella irreconocible con el cabello medianamente largo en natural tono castaño y un uniforme escolar, al lado de Marie quien compartía la misma indumentaria.
    -¿Ella es como tú?, ¿hay más gente como tú Fio?- Expresa suavemente LIINHHN-i, en su voz se percibía melancolía. -¿por qué eres así?...como papá-
    De forma ágil y abrupta la joven se pone en pié de un salto y tras un par de sigilosos pasos llega hasta la ventana desde la cuál observa a la distancia el auto de Fiorella acercándose a la casa, asegurándose de hacerlo fuera de la vista de la anfitriona la joven visitante sale a la terraza y velozmente trepa al techo de la casa y para cuando se disponía a alejarse se detiene mientras recuerda el momento en que Fiorella le había ofrecido que la puerta de su hogar siempre estaría abierta para ella, refleja en su mirada cierta duda sobre qué hacer y termina por acostarse allí mismo, y quedarse mirando el cielo mientras escucha a las habitantes de la casa llegar.
    -No era tan difícil después de todo, y no creo que sea prudente aceptar tanto dinero por un par de horas de trabajo- Dice Fiorella al tiempo que comienza a subir las escaleras.
    -Johanes será muchas cosas Fio, pero nunca tacaño, así que lo que yo creo que no es prudente es despreciar su amabilidad, además hacen falta unos focos para la casa y te acabaste mi champú- Contesta Isis riendo al tiempo que sube detrás de su amiga.
     Cada una va a su respectivo dormitorio desde los cuales charlan sin cerrar las puertas.
    Desde el techo de la casa LIINHHN-i escucha con detenimiento mientras piensa en lo rápido que había otorgado su confianza, sentimientos encontrados revoloteaban por sus pensamientos, las escenas de la noche anterior y de algunos días antes se entrelazaban con recuerdos más antiguos de su largo viaje sabiendo que había encontrado algo que buscaba pero tal vez no estaba lista para manejar pues su sentimiento de odio para con la raza humana era fuerte y bien fundamentado, aunque también lo era el amor que había sentido por los que llamaba sus “padres” y de quienes empezaba a ver mucho en la joven con quien hubiera confesado sus orígenes días antes.
    El cálido sol bañaba su ser entero y sus brillantes ojos ámbar danzaban de lado a lado mientras a lo lejos muy en alto miraba a un grupo de aves planear, su aguda vista detallaba para ella incluso las plumas de aquellos animales mientras un suspiro coronaba su meditación.
    -Oye Fio, ¿Entendí mal? Creí que tu amiga “Lin” se quedaría un tiempo, quería invitarla a ella también a ver el totalmente renovado Egypto- Comenta alegremente la joven rubia irrumpiendo en el cuarto de su compañera de casa.
    -Bueno, si, pero ella, pues va y viene, ya sabes como tú, además ¿no querrías cruzar otras palabras con las demás personas que no fueran publicidad?-
    -Ah, no todo es publicidad, me gusta regalar experiencias gratas-
    -Define regalar-
    -De acuerdo, tú ganas- Concluye Isis mientras se retira de la habitación riendo luego a coro con su amiga.
    Ni un detalle de lo que ocurría abajo escapaba de los agudos sentidos de la visitante en el techo, incluso podía escuchar los latidos de de las habitantes, oler el perfume de cada una como si estuviera a su lado, quizá nunca antes había prestado tanta atención a un ser humano, nunca le habían importado los detalles como le estaban atrayendo en ese momento, con determinación en la mirada llega casi de un sólo salto hasta el borde del techo sobre la terraza del cuarto de su anfitriona, tras dudar un instante baja y toca la puerta.
    El sonido proveniente del exterior causa aun breve sobresalto en Fiorella quien se recupera al reconocer la silueta tras las cortinas de la terraza.
    Desde la otra habitación Isis escucha la exclamación de su amiga, sin embargo permanece recostada sobre su cama hasta que el ruido de la puerta de la terraza seguido de un saludo entre las otras jovenes la hace reaccionar y levantarse para ir a buscar explicación para la absurda situación.
    -¿Qué hacías allá afuera?- Entra la bailarina con un gesto de intriga casi cómico. -¿Y por qué no decías nada? ¿Se te cerró la puerta o algo así? Qué mala eres Fio ¿por qué no le habías abierto?
    -Yo...- Comienza la extraña, siendo interrumpida por un ademán imposible de interpretar por parte de la ingeniera. -Dije que te explicaría todo. ¿Ahora es un buen momento?
    -Depende, si explicar todo, incluye que me digas por qué estabas en la terraza, adelante- Contesta la joven rubia mostrándose divertida, interrumpida por el sonido de su teléfono móvil sale corriendo sin dar explicación.
    Aprovechando la situación Fiorella se acerca abruptamente a la visitante y luego en silencio confirma que su compañera de casa estaba al teléfono.
    -Escucha, Lin, déjame hablar con ella antes, por favor.
    -¿Debo entender que ella no es tan buena como dices o simplemente que no entenderá?
   -Lo segundo, te aseguro no es una persona malvada, pero lo estuve pensando y creo que es mejor que se lo explique antes.
   -De acuerdo...- Responde en tono suspicaz.
   -Gracias.
    Unos minutos después Isis vuelve al cuarto de su compañera con evidente prisa.
    -Fio, me voy, ¿te acuerdas de Humberto? ¡me invitó a salir!
    -Qué bien, diviértete.
    -No me esperes despierta- Concluye y se va la joven rubia sin percatarse si quiera de la ausencia de Lin.
    -Deus ex machina a mi favor para variar.