12 nov. 2010

Esclava mía

    Y le escribo poemas al recuerdo de ti que a mi merced dejaste, que no cesa de acompañarme, de esperanzarme y confortarme hasta en el más oscuro de mis días; que con tu gracia y porte, carece de tu resistencia y negativas; que con tu rostro y cuerpo carece de tu calor y tacto; esa ilusión que llena mis sueños y proclamo esclava de mis pasiones cuando irónicamente se trata del extremo de la cruel tenaz cadena que me ata a ti sin remedio aún.    Y le escribo canciones a esa memoria que duerme a mi lado cada noche, para arrullarle y sentir que es mía y que no huirá como lo hizo su creadora; que iluminará mis sueños y me protejerá de las pesadillas inspiradas en el día de tu partida y en el día de mi muerte lejos de tu lado.
    Es así, rodeado de tus fantasmas, que calmo mis arranques de locura en que pretendo atravezar el mar de asfalto que nos separa sólo para verte y pedirte perdón una vez más; rodeado de ninfas danzantes con tu figura, que no son más que el producto de mi derrotada razón y mi deteriorado corazón, que puedo dormir en las noches y despertar por la mañana.    Siempre acompañándome de recuerdos que me acercan a la locura y me alejan más de ti en una cruel ironía de tinte macabro que me deja como víctima de mi propia imaginación.    Y no me detengo, y no desisto de verme yaciendo sólo con ilusiones pues se ve más doloroso el intento de acercarme de nuevo que vivir encerrado en una fantasia de la que existe la esperanza me rescates un día, si no tú, si quien con otro nombre, y cuerpo, y rostro sea más como lo que yo vi en ti y que tal vez distas de ser, alguien que sin ser tú, sea más como tu imagen en mi mente, que sea tú sin saberlo, que sea mia como lo fuiste tú: que como mi esclava me diste la orden de no olvidarte, y sigo siendo tu fiel y obediente dueño pues heme aquí pensando en ti, firme en mi deseo de estar de nuevo a tu lado por más blanda y cobarde que sea mi inacción al respecto, cumplo tu designio y no te olvido ni por escapar de la prisión en que me tienes y soy tu dueño, esclava mia.

5 nov. 2010

Las caras de la Muerte

    Llegó el 27 de Octubre con una invitación para el 30 del mismo a una fiesta de Hollow's Eve en la casa de uno de mis hermanos, un disfraz debía ser hecho con presupuesto cero en 3 días; el reto lo tomamos mi madre y yo.

    Con la invitación casi de inmediato pensé en un disfraz de muerte pues es un personaje intrigante, universal y que me acompaña en el DF desde que un señor me vendió (casi regalada) una escultura de la Santa Muerte hecha de papel aluminio; toda la mitología que envuelve al personaje me resulta fascinante, pues el simple hecho de que un evento en la vida del hombre haya sido personificado tan innumerables veces es de tomarse en cuenta; además es la muerte el verdadero origen de todas las religiones del mundo, así que bien podría pensarse en ella como el primer dios.   Es por todo lo anterior que me pareció un personaje excelente para llevarlo a la realidad, pero entonces iniciaron las preguntas y retos al respecto, no podía permittir una mala representación de tan importante personaje; sin embargo, la imagen promedio que uno ve por las calles y el Internet, no resultó del todo de mi agrado, era muy plana: le hacía falta ser más interesante y original. Fue entonces que me vino a la mente darle asimetría; la que se me ocurrió podría hacer con una dualidad, pero, ¿qué dualidad hay en la muerte? ¿no es más bien absoluta y estricta?, ¿no es simplemente lo mismo para todos los seres vivos?...fue en esa última pregunta que reflexioné, si, la muerte es absoluta e igual para todos, pero cómo la percibimos y/o esperamos es lo que la hace diferente para los individuos; algunos la esperan con ansia (aunque en términos estrictamente psicológicos eso es imposible) y hay quienes la ven como el peor posible destino, horrible y macabra (lo que no tiene mucho sentido si se piensa que de igual forma los alcanzará).

    Las caras de la muerte son desde mi apreciación 2; la bella, aquella que ven quienes la esperaban llegar con regocijo; y la terrible, la que ven quienes no la querian ver del todo; esa filosofía en particular me pareció muy acertada. Para llevarla a la práctica pensé que conservar el aspecto de la muerte convencional sería apropiado para la mitad terrible, mientras que para la mitad bella pensé en el indiscutible símbolo de belleza para mi: la mujer. Ésto además ganó sentido al recordar las innumerables representaciones al estilo mexicano de La Katrina, La Huesuda, que en la tradición más estrictamente mexicana es un personaje jocoso, alegre y diametralmente opuesto al ser víl y malévolo de la cultura pop y la mayoría de las religiones. Es así que la idea se cuajó, ahora necesitaba plasmar esa dualidad, en algo más, los ornamentos y objedots que portara el personaje; la guadaña era ennevitable, pero no podía ser lo único, algo más sereno pero muy simbólico debía acompañarle. Varias ideas pasaron por mi mente al respecto, sin embargo hubo una que me pareció la mejor, entendiendo a la muerte como ese ente dual, como dios primigeneo y como un ser con la capacidad del bien y del mal, este necesitaba un método para elegir sus acciones; qué mejor método de decisión que la justicia y por lo tanto: la libra.

    Ambos objetos fueron llevados a la realidad con presupuesto cero gracias a mi madre y su extraordinaria habilidad para las manualidades; como parte del disfraz, el color negro fue el adecuado, y una larga capa con capucha del mismo color, maquillaje adecuado a cada mitad y guantes pues me pareció importante ocultar lo más posible el hecho de ser sólo un humano en el interior. Como detalles finales una cadena para sostener la libra que representara la fuerza y compromiso inexorable que todos tenemos con la muerte; y un listón blanco que representará la ternura y paz que puede otorgar la muerte.

    El resultado, el disfraz que titulamos: Las Caras de la Muerte un éxito que espero poder portar con orgullo y talvez un par de mejoras en algún próximo evento que lo amerite.

    Por que la muerte es, bella para unos, horrible para otros, severa y estricta pues nos tiene encadenados a todos, pero tierna y apacible para quien sabe esperarla orgullosos de lo vivido: