Te impusieron una religión que te enseña a agacharte para que no mires a un gobierno que pretende estar sobre ti.
Te hicieron creer que la belleza se relaciona al estatus social y el valor de una persona con el de sus pertenencias.
Te han dicho que el valor nace de la hombría y la fragilidad de la feminidad.
Te dijeron que las relaciones humanas se limitan a dos polos.
Te embarcaron en una rutina que no quieres ni necesitas.
Te amenazaron con un dios que castiga las preguntas y fabrica las respuestas.
Te contaron una historia en que los buenos son los que tienen más armas y los malos los que se defienden con piedras.
Te enseñaron que la frontera tras la que naces te hace diferente de los que nacen tras otras.
Te muestran día a día que lo utópico es siempre imposible.
Te inculcaron que madurar es dejar de soñar con cambiar el mundo y dejar de jugar en él.
Te callan las ideas mientras te gritan las convenciones.
Te encierran con un sistema económico que te obliga a desperdiciar tu vida buscando sobrevivirla.
Te dijeron que las artes eran un pasatiempo y el trabajo una vocación.
Te cegaron de la belleza de la naturaleza con la máscara de lo metafísico y lo artificial.
Te ensordecieron de escucharte a ti mismo en silencio inundando de distracciones tu vida.
Te alejaron de tus hermanos, los demás animales, para que los lastimes sin remordimiento.
Te arrancaron de la comunidad exigiéndote que compitas contra tu prójimo.
Te obligaron a ver el mundo a través del filtro que llaman medios masivos.
Te quitaron tu individualidad uniformándote con la moda.
Te robaron la esperanza de cambiar la historia diciendo que eres solo uno y no eres suficiente.
Te han saqueado lo que ganas disfrazándolo con causas nobles.
Te golpearon con ideales que no compartes, siendo tan joven que no lo notaste.
Te hicieron fingir ser lo que ellos quieren que seas hasta el punto de olvidar quién eras.´
Te forzaron a defenderlos a ellos haciéndote creer que te defiendes a ti y tu calidad de vida.
Te mintieron tanto que te hicieron a ti mentiroso, y a la mentira una virtud comercial.
Te ignoraron tanto que te hicieron ignorante a ti y de la ignorancia un sinónimo de felicidad.
Todo ésto y mucho más te hicieron, y te lo siguen haciendo y tú sigues permitíéndolo por ninguna otra razón que porque así lo hacían y así lo hacen y así lo harán; o al menos, eso dicen.
¿Quienes son ellos?
No son los gobiernos, no son las televisoras o las iglesias; son tus padres, tus hermanos, tus amigos, y todos nosotros, todos aquellos que estamos tan inmersos en éste mundo que se nos está olvidando que atrás de las naciones, los partidos, el dinero, las religiones, las guerras, la publicidad, las noticias, el comercio, los negocios, la educación, las leyes y la moral; no hay nada más que otros como nosotros, otros humanos idénticos, iguales a los que tenemos a nuestro lado; solo eso, otros humanos, que son nuestros hermanos genéticos, que proceden de la misma rama y capricho de la evolución, que pertenecen al mismo, y nuestro único, planeta.
El mundo no cambiará con "encontrar y destruir a los malos", pues no existen, somos todos, y a la vez nadie pues ya no sobrevive ninguno de los fundadores de las ideas mayoritarias con que se rige el mundo actual, sólo quedamos los seguidores de dichas ideas; ninguna de ellas nació como un macabro plan, de hecho la mayoría de las ideas que rigen a la sociedad tenían mucha validez y lógica para el tiempo en que se escribieron, pero actualmente ya no se pueden aplicar a un mundo con tanta gente, recursos naturales en peligro y diversidad cultural coexistente.
No hay solución sencilla, pero se debe empezar por entender qué está pasando y por qué; las ideas del pasado te controlan, y las ideas no se pueden combatir con armas, sino con otras ideas; no hay otra manera, el mundo necesita ideas, y para ello se necesita gente que las tenga, y para que haya gente así se necesita que primero romper con las ideas actuales.
"Aztlán es la cuna de nuestra civilización y el punto final en el viaje de la misma, una metáfora más que un lugar físico, cada paso que damos quienes portamos la sangre azteca, es entonces, una frontera más de Aztlán"
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20 nov 2013
2 oct 2013
La indistinguible línea entre de lo anecdótico y lo ficticio.
¿Conoce usted en persona a Bill Gates? Si claro, lo ha visto por TV, quizá hasta ha escuchado "su voz" en ella.
¿Conoció usted en persona a Einstein? Si, bueno, todos lo "conocemos" le hemos visto por doquier en muñecos y pegatinas, hasta en breves videos de cuestionable calidad.
¿Conoció usted en persona a Da Vinci? Vale, hasta su más íntimo "autoretrato" es del dominio público.
¿Conoció usted en persona a Pitágoras, Demóstenes, Sócrates, Aristótelesy hasta a Pilates (Seguro un gran gimnasta)? Bueno, pues de todos ellos hay "fidedignos" vestigios, hasta bustos esculpidos en mármol.
¿Conoció usted en persona a Siddharta Gautama o a Yeshua de Nazaret? Abundan, por millones, las representaciones "exactas" de su apariencia así como ruedan "incuestionables" ríos de tinta sobre "hechos" de sus vidas.
En un ejercicio de sentido común, puede usted percatarse de que no conoce a ninguno de estos seres, pero ni si quiera al más cercano y con toda la tecnología del mundo a su disposición: A usted le han dicho o ha leído o escuchado al respecto de todos ellos. A través de uno o un millar de intermediarios que bien pueden ser de entera confianza o no.
Considerando lo anterior respóndase usted en la misma lógica las siguientes preguntas:
¿Conoce usted en persona a Superman, a Batman, a Hellboy, a Spawn, a Gokú, a V, a Seiya, a Spiderman, a Kaliman, a Optimus Prime, a Twilight Sparkle, a Ulises, a Hércules, a Sansón, a Siegfiried, a Merlín, a Tepoztecatl, a Quetzalcóatl?
Igual que para las preguntas anteriores la respuesta es: No
Claro, en el segundo caso alguien en la cadena de intermediarios admite abiertamente que el personaje es producto de la ficción, que proviene de la imaginación de algún artista o de varios. Ese intermediario o intermediarios hace una diferencia que pudiera parecer abismal, pero en realidad no es más que unpequeño detalle.
¿Qué hubiera pasado si Akira Toriyama o Stan Lee hubiesen asegurado que sus creaciones eran en realidad reflejos anecdóticos de seres reales? ¿Cuánto tiempo pasaría para que se les tachara de mentirosos o de profetas? ¿Qué diferencia haría tras siglos cuando la gente hablara de personajes del pasado?
El punto de este texto es difícil de condensar, por ello he recurrido a ejemplos que no son otra cosa que la línea de pensamiento que también yo he seguido y que me ha llevado a las siguientes preguntas corolarias:
- ¿Por qué es más válida la voz de un ser "real" que la de uno "ficticio"? Después de todo, para el hombre corriente no hay diferencia real entre ambos.
- ¿Por qué habría de creer ciegamente en lo que ha llegado a nuestro conocimiento sin pasar por el método científico? No se puede negar la Ley de la Gravitación Universal de Newton, pero, ¿cómo saber realmente si la hizo un tal Newton, o si acaso existió?
- La trascendencia de los seres no es producto meramente de sus actos, pues por enormes o diminutos que sean las circunstancias en que los hacen permiten o impiden que se vuelva del dominio público dicha peripecia. ¿Cómo juzgar lo asombroso o no?
- ¿Por qué volver un modelo a seguir a un ser del cuál, de hecho, no se sabe nada?
Y más importante que cualquiera de las anteriores:
¿Por qué creer más en dichos seres que en uno de carne y hueso o viceversa?
¿Conoció usted en persona a Einstein? Si, bueno, todos lo "conocemos" le hemos visto por doquier en muñecos y pegatinas, hasta en breves videos de cuestionable calidad.
¿Conoció usted en persona a Da Vinci? Vale, hasta su más íntimo "autoretrato" es del dominio público.
¿Conoció usted en persona a Pitágoras, Demóstenes, Sócrates, Aristótelesy hasta a Pilates (Seguro un gran gimnasta)? Bueno, pues de todos ellos hay "fidedignos" vestigios, hasta bustos esculpidos en mármol.
¿Conoció usted en persona a Siddharta Gautama o a Yeshua de Nazaret? Abundan, por millones, las representaciones "exactas" de su apariencia así como ruedan "incuestionables" ríos de tinta sobre "hechos" de sus vidas.
En un ejercicio de sentido común, puede usted percatarse de que no conoce a ninguno de estos seres, pero ni si quiera al más cercano y con toda la tecnología del mundo a su disposición: A usted le han dicho o ha leído o escuchado al respecto de todos ellos. A través de uno o un millar de intermediarios que bien pueden ser de entera confianza o no.
Considerando lo anterior respóndase usted en la misma lógica las siguientes preguntas:
¿Conoce usted en persona a Superman, a Batman, a Hellboy, a Spawn, a Gokú, a V, a Seiya, a Spiderman, a Kaliman, a Optimus Prime, a Twilight Sparkle, a Ulises, a Hércules, a Sansón, a Siegfiried, a Merlín, a Tepoztecatl, a Quetzalcóatl?
Igual que para las preguntas anteriores la respuesta es: No
Claro, en el segundo caso alguien en la cadena de intermediarios admite abiertamente que el personaje es producto de la ficción, que proviene de la imaginación de algún artista o de varios. Ese intermediario o intermediarios hace una diferencia que pudiera parecer abismal, pero en realidad no es más que unpequeño detalle.
¿Qué hubiera pasado si Akira Toriyama o Stan Lee hubiesen asegurado que sus creaciones eran en realidad reflejos anecdóticos de seres reales? ¿Cuánto tiempo pasaría para que se les tachara de mentirosos o de profetas? ¿Qué diferencia haría tras siglos cuando la gente hablara de personajes del pasado?
El punto de este texto es difícil de condensar, por ello he recurrido a ejemplos que no son otra cosa que la línea de pensamiento que también yo he seguido y que me ha llevado a las siguientes preguntas corolarias:
- ¿Por qué es más válida la voz de un ser "real" que la de uno "ficticio"? Después de todo, para el hombre corriente no hay diferencia real entre ambos.
- ¿Por qué habría de creer ciegamente en lo que ha llegado a nuestro conocimiento sin pasar por el método científico? No se puede negar la Ley de la Gravitación Universal de Newton, pero, ¿cómo saber realmente si la hizo un tal Newton, o si acaso existió?
- La trascendencia de los seres no es producto meramente de sus actos, pues por enormes o diminutos que sean las circunstancias en que los hacen permiten o impiden que se vuelva del dominio público dicha peripecia. ¿Cómo juzgar lo asombroso o no?
- ¿Por qué volver un modelo a seguir a un ser del cuál, de hecho, no se sabe nada?
Y más importante que cualquiera de las anteriores:
¿Por qué creer más en dichos seres que en uno de carne y hueso o viceversa?
25 mar 2013
Cada instante se pierde un pedacito de patria
Ya no hay más palabras para describir el deplorable estado en que se
encuentra el país tras la artificial fachada de éxito y hermosura
abanderadas por un individuo cuya épica incompetencia rivaliza solo con
el carisma que los medios tradicionales le atribuyen.
Uno a uno se han "resuelto" los grandes problemas del país en semanas; en a penas unos meses todos los políticos se han vuelto trabajadores y aprueban a todo vapor reforma tras reforma; disciplinados, entusiastas y ejemplares vendedores de talla internacional con un jugoso stock de productos que ofrecer tanto en oro negro como en amplio rating para los milagrosos productos de siempre.
Como fue predicho por muchos, un nuevo milagro mexicano se ve en un horizonte brillante descrito por las mismas televisoras que describen a los movimientos estudiantiles de 2012 como actos de vandalismo patrocinado, compuestos de jóvenes ignorantes y porros sin mejor oficio que marchar en pequeños contingentes en las principales ciudades del país.
México repunta en un sistema de economías que estallan majestuosas cada vez que venden su patrimonio al mejor postor antes de apagarse por décadas lamentando solo generaciones más tarde la estupidez y visión cortoplacista de sus dirigentes; México arranca dejando atrás a un Brasil que protege sus recursos y a una China que defiende su independencia económica del dolar.
¿A qué costo se han logrado éstos 100 días de fuegos de artificio que describe Jhon Ackerman? ¿A qué costo se ha logrado ésta cirugía plástica que delata Denise Dresser? ¿Qué perdimos en esas acaloradas madrugadas de debate y legislación de nuestro heroico poder legislativo que tanto aplauden Azcárraga y Slim, los Salinas con y sin pliego? ¿Cuántos de los más de ciento veinte millones de habitantes se percatan del daño que sufrió nuestra amada patria en a penas cien días?
Cada acto de gobierno ha vuelto a ser una ensayada coreografía para complacer a los magnates con los que actualmente (y casi desde tiempos inmemoriales) se prostituyen indiscriminadamente los políticos sin importar ya su color. Dicho juego no se trata de saquear a los pobres para dar a los ricos, pues hay ricos que los son por derecho propio y pobres que lo son a pulso, se trata del círculo de poder que no compite con las mismas reglas del juego que todos los demás, que detiene al país completo estancado en la mediocridad reflejo de la propia de quienes lo componen, seres pusilánimes sedientos de dinero y carentes de principios.
¿En verdad no nos damos cuenta de que la máquina aplanadora del PRI (como la llamara un sabio) ha vuelto a echarse a andar si es que alguna vez se fue?
Cada segundo que pasamos en el silencio y la comodidad de la apatía para con los asuntos de interés nacional es un segundo que caminamos en dirección contraria a un verdadero futuro brillante que merece esta nación; ese gigante dormido que alimenta a los cerdos que hacen fila danzando entre un cargo público y otro sin cumplir una sola de sus funciones; y que sin embargo sigue allí, esperando a que un pueblo, culto, inteligente y organizado lo despierte; un pueblo que, por el momento, desafortunadamente parece inmutable ante el dolor de su tierra madre.
Cada día que pasa y que como mexicanos perdemos en el partido de futbol o la telenovela de moda es un día de prosperidad que le quitamos a las generaciones venideras; basta, ¡basta de silencio y conformismo!
¡Viva México en cada acto de libertad y de justa protesta en contra de sus saqueadores!
¡Viva México en el corazón de cada uno de sus habitantes que alza su corazón y su voz!
¡Viva México en cada persona que combate con su ética la corrupción desde su trinchera!
¡Viva México mientras al menos un alma lo defienda a contracorriente!
Uno a uno se han "resuelto" los grandes problemas del país en semanas; en a penas unos meses todos los políticos se han vuelto trabajadores y aprueban a todo vapor reforma tras reforma; disciplinados, entusiastas y ejemplares vendedores de talla internacional con un jugoso stock de productos que ofrecer tanto en oro negro como en amplio rating para los milagrosos productos de siempre.
Como fue predicho por muchos, un nuevo milagro mexicano se ve en un horizonte brillante descrito por las mismas televisoras que describen a los movimientos estudiantiles de 2012 como actos de vandalismo patrocinado, compuestos de jóvenes ignorantes y porros sin mejor oficio que marchar en pequeños contingentes en las principales ciudades del país.
México repunta en un sistema de economías que estallan majestuosas cada vez que venden su patrimonio al mejor postor antes de apagarse por décadas lamentando solo generaciones más tarde la estupidez y visión cortoplacista de sus dirigentes; México arranca dejando atrás a un Brasil que protege sus recursos y a una China que defiende su independencia económica del dolar.
¿A qué costo se han logrado éstos 100 días de fuegos de artificio que describe Jhon Ackerman? ¿A qué costo se ha logrado ésta cirugía plástica que delata Denise Dresser? ¿Qué perdimos en esas acaloradas madrugadas de debate y legislación de nuestro heroico poder legislativo que tanto aplauden Azcárraga y Slim, los Salinas con y sin pliego? ¿Cuántos de los más de ciento veinte millones de habitantes se percatan del daño que sufrió nuestra amada patria en a penas cien días?
Cada acto de gobierno ha vuelto a ser una ensayada coreografía para complacer a los magnates con los que actualmente (y casi desde tiempos inmemoriales) se prostituyen indiscriminadamente los políticos sin importar ya su color. Dicho juego no se trata de saquear a los pobres para dar a los ricos, pues hay ricos que los son por derecho propio y pobres que lo son a pulso, se trata del círculo de poder que no compite con las mismas reglas del juego que todos los demás, que detiene al país completo estancado en la mediocridad reflejo de la propia de quienes lo componen, seres pusilánimes sedientos de dinero y carentes de principios.
¿En verdad no nos damos cuenta de que la máquina aplanadora del PRI (como la llamara un sabio) ha vuelto a echarse a andar si es que alguna vez se fue?
Cada segundo que pasamos en el silencio y la comodidad de la apatía para con los asuntos de interés nacional es un segundo que caminamos en dirección contraria a un verdadero futuro brillante que merece esta nación; ese gigante dormido que alimenta a los cerdos que hacen fila danzando entre un cargo público y otro sin cumplir una sola de sus funciones; y que sin embargo sigue allí, esperando a que un pueblo, culto, inteligente y organizado lo despierte; un pueblo que, por el momento, desafortunadamente parece inmutable ante el dolor de su tierra madre.
Cada día que pasa y que como mexicanos perdemos en el partido de futbol o la telenovela de moda es un día de prosperidad que le quitamos a las generaciones venideras; basta, ¡basta de silencio y conformismo!
¡Viva México en cada acto de libertad y de justa protesta en contra de sus saqueadores!
¡Viva México en el corazón de cada uno de sus habitantes que alza su corazón y su voz!
¡Viva México en cada persona que combate con su ética la corrupción desde su trinchera!
¡Viva México mientras al menos un alma lo defienda a contracorriente!
14 sept 2012
El vicio de compartir.
En las redes sociales la personalidad
puede morir asfixiada por el vicio de compartir, convirtiendo a una
persona medianamente interesante en un dron de clonación de ideas que,
quizá en conjunto reflejan parte de la unicidad de la misma pero de
manera fría distante y comercial, sin posible escape le convierten en
uno más de tantos usuarios.
La idea de compartir es buena,
del re-trinar y el re-publicar; pero un abuso en el uso de las
herramientas de clonación socava la individualidad de quien las utiliza,
por ello es sano tomarse, con relativa frecuencia, el tiempo de
escribir una opinión, una idea o un pensamiento muy propio más allá de
los breves y situacionales comentarios de escuetas ideas inmediatas sin
reflexión detallada, de tal suerte que se logre definir el quién detrás
del qué, que se pueda dar una mejor idea de quien es aquella persona a
quien se le otorga o no un grado de confianza a través de una relación
virtual.
Productivamente hablando, compartir cuanto se quiere y escribir a penas cuando se debe hace pensar la reflexión en términos de logros y metas, pues uno puede aprovechar su tiempo sólo de dos maneras: Produciendo o Consumiendo, en la medida en que eso sea balanceado la persona puede ser llamada creativa o vana. El divisar en el horizonte temporal lo que se quiere forzosamente implica un grado de creatividad y producción, por ello, lo sano es otorgarle cuanto tiempo sea necesario.
Producir y consumir en este contexto no tiene nada que ver con dinero, entiéndase más bien como que producir es el acto de crear y consumir el de ver, escuchar algo o cualquier forma de contemplación pasiva.
Para fines prácticos, sólo quien dedica más tiempo a producir que a consumir tiene posibilidades de romper un paradigma o hacer un cambio en una sociedad en que el consumo se promueve al grado tal que luce como la costumbre más adecuada y sana cuando en realidad se trata de un vicio por la pasividad.
16 oct 2011
Las prioridades de dios
Mientras pensaba en las decenas de discusiones que he tenido con respecto a la inexistencia de dios, me percaté de un argumento que si bien no concluye la discusión, si destruye una de las evasivas más comunes que suele utilizar un creyente para escapar del cuestionamiento: "Dios no hace nada por que tú creas pues está ocupado en cosas más importantes, no te creas la gran cosa" dicen palabras más palabras menos, pero ciertamente es una constante en particular entre los creyentes de menor nivel cultural y por lo tanto bastante más desarmados para un debate real al respecto de teología, y sin emargo también suelen ser los que más frecuentemente los inician.
Hace ya algunos años que me di cuenta de que es posible probar la existencia de lo que sea, sin embargo no es posible probar la inexistencia, ya que un concepto por absurdo que sea, no puede demostrarse completamente imposible en un universo tan basto de eventos como es el nuestro, dudo incluso que la gran teoría física unificada desaliente a los devotos cuando esté completa y demuestre el origen y desarrollo puramente físico del universo.
Por lo tanto el debate sobre la existencia de dios está muy lejos de llegar a su fin, por ello es bueno para la minoría racional armarse de buenos argumentos para inspirar al devoto inteligente a reflexionar o para destruir al fanático por puro deporte.
En fin, la situación sobre el argumento antes planteado es que no es si quiera un buen argumento pues suele ser un acto desesperado por concluir, así que la respuesta debe ser agresiva y determinante, para variar, usando los propios términos del devoto en su contra:
- Si dios es todopoderoso y eterno, significa que aunque tú (fánatico) no lo entiendas, él, de existir, podría hacer todo en un instante, de hecho al ser creador del tiempo yo pensaría que él vive fuera de éste, así que si existiera, "buscar el tiempo" para castigarme por mi ateismo no sería necesario pues para un ser que puede hacerlo todo y está más allá del tiempo no podrían de ninguna manera existir prioridades. Le daría igual "atender una gran guerra santa" que a un pequeño hereje, no tendría más importancia recompenzarte a ti por tu fe que castigarme a mi por mi herejía o despojar a las serpientes de todo el mundo de patas por puro berrinche. El dios que me describes es un ser limitado en poder y alcance y tiempo, por lo tanto no omnipotente, me describes al dios que poco a poco con más descubrimientos de la naturaleza del universo ha perdido poder y se atrinchera desesperado en las incógnitas que quedan, que de a poco se extingue y que si bien no puedo probar su inexistencia, por meras matemáticas te puedo decir que dios tiende a cero en la concepción de los creyentes y equivale a cero en la concepción de alguien con prioridades verdaderamente importantes.
Hace ya algunos años que me di cuenta de que es posible probar la existencia de lo que sea, sin embargo no es posible probar la inexistencia, ya que un concepto por absurdo que sea, no puede demostrarse completamente imposible en un universo tan basto de eventos como es el nuestro, dudo incluso que la gran teoría física unificada desaliente a los devotos cuando esté completa y demuestre el origen y desarrollo puramente físico del universo.
Por lo tanto el debate sobre la existencia de dios está muy lejos de llegar a su fin, por ello es bueno para la minoría racional armarse de buenos argumentos para inspirar al devoto inteligente a reflexionar o para destruir al fanático por puro deporte.
En fin, la situación sobre el argumento antes planteado es que no es si quiera un buen argumento pues suele ser un acto desesperado por concluir, así que la respuesta debe ser agresiva y determinante, para variar, usando los propios términos del devoto en su contra:
- Si dios es todopoderoso y eterno, significa que aunque tú (fánatico) no lo entiendas, él, de existir, podría hacer todo en un instante, de hecho al ser creador del tiempo yo pensaría que él vive fuera de éste, así que si existiera, "buscar el tiempo" para castigarme por mi ateismo no sería necesario pues para un ser que puede hacerlo todo y está más allá del tiempo no podrían de ninguna manera existir prioridades. Le daría igual "atender una gran guerra santa" que a un pequeño hereje, no tendría más importancia recompenzarte a ti por tu fe que castigarme a mi por mi herejía o despojar a las serpientes de todo el mundo de patas por puro berrinche. El dios que me describes es un ser limitado en poder y alcance y tiempo, por lo tanto no omnipotente, me describes al dios que poco a poco con más descubrimientos de la naturaleza del universo ha perdido poder y se atrinchera desesperado en las incógnitas que quedan, que de a poco se extingue y que si bien no puedo probar su inexistencia, por meras matemáticas te puedo decir que dios tiende a cero en la concepción de los creyentes y equivale a cero en la concepción de alguien con prioridades verdaderamente importantes.
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